Principal Qué es El Escriba Talleres Concursos de El Escriba Notas Textos seleccionados Frases sobre escritura y creación Informacion y concursos Ejercicios de escritura Dicen los escribas Corresponsales Suscripciones Servicios de redacción Contenidos Los libros de EL ESCRIBA Contacto
| |
| LITERATURA,
CREACIÓN Y DINERO
(CARTAS SOBRE CRIMEN Y CASTIGO) |
|
por Fiodor Dostoyevski |
|
Antes, durante y después de la
publicación de Crimen y Castigo, Fiodor Dostoyevski escribió
singulares cartas a parientes, amigos y editores. En ellas, cuenta el
proceso de creación de una de sus mayores obras, con la conciencia de
ser el mejor y con la desesperación de la miseria y la enfermedad. Un
inquietante viaje al mundo interno de un grande, relatado por él mismo.
|
|
A SU HERMANO MIJAIL
Semipalatinsk, 31 de mayo de 1858.
|
|
La idea fundamental de mi novela es
muy feliz; la figura del protagonista, nueva y nunca llevada al libro.
Se trata, sin embargo, de una figura muy frecuente hoy en la vida real
en Rusia (según infiero de los movimientos e ideas nuevos, que a todos
dominan), y estoy seguro de que lograré enriquecer, a mi regreso, la
novela con nuevas observaciones. No hay que precipitarse, amigo mío,
sino procurar hacer algo bueno. Tú me escribes que yo soy muy vanidoso
y quiero destacarme ahora con alguna obra de sobresaliente mérito, y
que por eso me estoy pacientemente empollando, incubando esa obra
descollante. Supongamos que sea cierto; pero como yo tengo por ahora el
propósito de dejar a un lado las novelas, y sólo trabajo en dos
novelas cortas, que no pasarán de medianas, no hay que hablar de que
empollo. ¿De dónde sacas tú que del primer envite se pueda pintar un
cuadro? ¿Cuándo has adquirido esa convicción? Créeme a mí; para
todo se requiere trabajo, una labor gigantesca. Ten la seguridad de que
cualquier poemilla gracioso y ligero de Puschkin nos parece ahora a
nosotros tan gracioso y ligero precisamente por lo mucho que lo trabajó
y corrigió el poeta. Esa es la verdad. Gógol tardó ocho años en
escribir su Almas muertas. Todo lo que sale de un tirón está
todavía verde. Dicen que en los manuscritos de Shakespeare no se
advierten tachaduras. Pues por eso, precisamente, adolece de tales
monstruosidades y pruebas de mal gusto; si hubiera trabajado más le
habría salido mejor. Tú, sin duda, confundes la inspiración, la
primera momentánea aparición de una imagen o un impulso en el alma del
artista (cosa que siempre ocurre), con el trabajo. Yo empiezo por
escribir cada escena según se me ocurre en el primer momento, y me
recreo mucho con ella; pero luego me estoy trabajándola por espacio de
meses y hasta de un año. Me dejo entusiasmar por ella varias veces
(pues me gusta la escena), y tacho aquí, y pongo allá; y, créeme,
siempre sale ganando la escena. Sólo que hay que tener inspiración.
Sin inspiración, naturalmente, no se puede hacer nada.
|
|
A MIJAIL NIKIFÓROVICH KATKOV
(Borrador. 1865.)
|
|
Estimadísimo Mijail Nikifórovich:
¿Podría yo contar con publicar mi novelita en su Mensajero Ruso?
Llevo ya escribiéndola dos semanas, aquí en Wiesbaden, y estoy a
punto de terminarla. Me quedan todavía dos semanas de trabajo; acaso
más. Pero, de todos modos, puedo asegurarle terminantemente que la
novela estará lista dentro de un mes, y podrá usted tenerla en su
poder dentro de ese plazo, sin falta.
Hasta donde yo puedo juzgar, no
desentona en modo alguno esa novela de la tendencia de su revista; antes
por el contrario. Es un estudio psicológico de un crimen. Época, la
actual, este año mismo. Un joven de clase media, que, expulsado de la
Universidad, se encuentra en la mayor miseria. sufre el influjo de
algunas raras, prematuras ideas que flotan en el aire, y por
efecto de su ligereza y la inconsistencia de sus ideas resuelve salir de
una vez de su vida de apuros. A cuyo fin decide matar a una vieja, viuda
de un consejero, que da dinero a réditos. La vieja es tonta, sorda,
enferma, avara. Es mala y destruye una vida humana, pues esquilma a una
hermana más joven, que le sirve de criada. “Nada vale... ¿Para qué
vive? ¿Le es útil a alguien?” Estas preguntas y otras semejantes
desconciertan al joven, el cual decide matarla y robarla, con la idea de
hacer feliz a su madre, que vive en la provincia; librar a su hermana,
que está de ama de llaves con unos terratenientes, del humillante
asedio del cabeza de dicha familia y de las puercas proposiciones a que
estará expuesta toda su vida; terminar él sus estudios en la
Universidad y marcharse al extranjero, para ser allí toda su vida una
persona decente, seria, que cumpla sus deberes para con la Humanidad,
con lo que, naturalmente, expiará su culpa, sobre todo habida
cuenta de que el hecho de suprimir a una vieja estúpida, mala y
enferma, que no sabe siquiera para qué está en este mundo, y que
quizá estaba llamada a morir de muerte natural dentro de un mes, no
constituye propiamente un crimen. |
|
BORRADOR DE UNA CARTA A KATKOV
(Desde Petersburgo)
|
|
Estimadísimo Mijail Nikifórovich:
Habiendo recibido su contestación a la carta que le escribí desde el
extranjero, me creía ya autorizado para suponer que la aceptación de
mi novela para El Mensajero Ruso era cosa hecha, por lo que me
apliqué con todo entusiasmo a la labor.
Pero como me he dedicado
exclusivamente al trabajo referido, no pudiendo poner mano en ningún
otro, y, además, no tengo dinero, ni nadie a quien pedírselo, para
poder vivir mientras termino la obra, estoy hecho, de momento, lo que se
dice un mendigo. Perdone usted que le cuente estas intimidades. Ya
sabía yo que era usted una bella persona, pero nunca hasta ahora tuve
el gusto de conocerlo a fondo. Me dirijo a usted de escritor a escritor,
y le ruego se haga cuenta de mi situación. No soy yo solo en el mundo,
sino que tengo a mi cargo la familia de mi difunto hermano, que se halla
también en la mayor miseria. Tengo, además, otras obligaciones
sagradas que no puedo desatender. Sin contar con el menor recurso,
siempre obligado a esquilmar los bienes de mis amigos con continuos
ataques a su bolsa, a correr de acá para allá tres días enteros para
coger un rublo prestado, tengo todavía que realizar un trabajo serio, y
me hallo expuesto a indecibles torturas morales; me gusta el trabajo en
que ahora me ocupo, tengo cifradas en él muchas ilusiones, pero me
veré obligado a dejarlo descansar, a perder un tiempo precioso y andar
de acá para allá siempre hostigado. Usted es también escritor, usted
cultiva las bellas letras, de suerte que me comprenderá. ¡Y cómo, en
tal situación, me he de aplicar a un trabajo que de suyo es algo
poético y requiere, por tanto, sosiego espiritual y cierta
inspiración! Mucho tiempo hace ya que hubiera podido enviarle las
cuatro partes de que consta la novela, listas ya para darse a las cajas
-todo lo tengo planeado, hasta el
menor detalle, si todas esas circunstancias que le digo no me lo
hubiesen impedido, estando todavía por terminar la segunda parte.
Además, que ni siquiera tengo la
certeza positiva de que mi novela vaya a publicarse en su revista, pues
en todo caso no se me ha dicho nada respecto a la fecha en que haya de
empezar a publicarse. En tan insufrible situación, me dirijo a usted
con el ruego siguiente:
Le suplico me ayude. Por haberme
consagrado exclusivamente al trabajo destinado a su revista he tenido
que renunciar a cualquier otro que pudiera proporcionarme recursos, así
que hasta he tenido que empeñar mi ropa. Por todo lo cual le ruego a
usted me facilite mil rublos adelantados. Como ya tengo recibidos de
usted trescientos, sólo le pido en realidad setecientos. De eso
setecientos, ruego a usted me envíe a mí cuatrocientos cincuenta, y
doscientos cincuenta a U. F. Basúnov, al que adeudo esa cantidad.
Volver a la página de
Notas de El Escriba |
|